Por Cristo y mis hermanos rezo: Las cofradías en la ciudad virreinal

En este paseo hablaremos de la presencia de los artesanos en distintas calles y plazas de la ciudad de México, resaltando su importancia como mano de obra especializada y como fabricantes de innumerables bienes utilizados por los habitantes de la ciudad virreinal, desde la construcción de edificios, templos, el ensamblado de retablos, la fabricación de muebles y ropa, hasta la elaboración de las piezas más finas del ritual católico como cálices, báculos y tenebrarios, la fundación y ubicación de sus cofradías, explicando su importancia.

Puntos a recorrer:

Calle de Tacuba

Calle Madero

Portal de Mercaderes

Zócalo

Iglesia de la Santísima Trinidad

 

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Litografía que representa la procesión de Corpus Christi, al fondo se observa la capilla de la Santa Cruz de los talabarteros, edificio construido bajo el auspicio del maestro guarnicionero Pedro de Siria y maestros talabarteros en 1607, sitio en donde los miembros de estos oficios, y otros más, celebraban la fiesta de la Santa Cruz cada 3 de mayo, de fuerte raigambre artesanal.

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Iglesia de la Santísima Trinidad, ubicada en la calle de la Santísima, al oriente de la plaza del Zócalo. Originalmente construida como una capilla en el siglo XVI, el templo fue sede de diversas cofradías fundadas por gremios, entre las que destacaban la archicofradía de la Santísima Trinidad y las cofradías de San Homobono y la de Nuestra Señora de la Guía, fundadas por los sastres; la cofradía de San Cosme y San Damián, de los cirujanos y flebotomianos y la cofradía de San Crispín y San Crispiano, de los zapateros.

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Cristóbal de Villalpando, “Vista de la Plaza Mayor de México”, 1695. En la pintura de Villalpando se resalta la presencia de los llamados cajones de la Plaza, en donde se vendían productos manufacturados por los gremios, con licencia otorgada por el ayuntamiento de la ciudad de México, así como el edificio de El Parián en donde se ejercía el comercio de productos de alta calidad y en cuyo patio central se ubicó el llamado baratillo grande en que también se ofrecían en venta manufacturas de talleres gremiales.

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Anónimo, “La Plaza Mayor de México en el siglo XVIII”, obra fechada en 1768 a partir de la crónica de Juan Manuel de San Vicente, nos muestra con mayor claridad los cajones ubicados en la plaza, El Parián y también los locales de curtiduría y bodegas ubicados en la Acequia Real (canal que corría al frente del edificio de ayuntamiento y al costado sur del actual Palacio Nacional), así como los llamados Portales de Mercaderes al fondo.

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Juan Patricio Morlete Ruiz, “La plaza del Volador”, 1722. Esta plaza se ubicaba en donde actualmente se encuentra el edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y fue otro lugar en que el comercio y la presencia de maestros de ciertos oficios fue recurrente, como en el caso de los barberos, caldereros, toneleros y los tabaqueros (que persisten a través del nombre de un callejón cercano), estos últimos hasta el establecimiento del estanco de tabaco por parte de las autoridades borbónicas a mediados del siglo XVIII.

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Círculo de Miguel Cabrera, “De albarazado y mulata, barcino”c. mediados de siglo XVIII. Las pinturas de castas aportan una imagen más o menos cercana a lo que fueron los oficios novohispanos, y en la ciudad de México en particular. Tanto su contenido, como información existente en archivos, nos muestran que el espacio de los gremios se convirtió en receptáculo de multitud de individuos de diferentes orígenes étnicos que gracias a sus habilidades pudieron marcar diferencias con respecto a los trabajadores no especializados.

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Círculo de Miguel Cabrera, “De mestizo e india nace lobo”, c. mediados de siglo XVIII. En esta imagen se puede observar la participación de la mujer en el proceso de venta de productos elaborados en los talleres artesanales, un tema que debe de estudiarse a fondo pese a la dificultad que representan las lagunas de información en casos de grupos sociales no pertenecientes a las élites de la época.

¿Quieres saber más? Aquí te dejamos una lista de bibliografía recomendada…

Agustín de Ventancurt, fray, Juan Manuel de San Vicente, Juan de Viera, La ciudad de México en el siglo XVIII (1690-1780). Tres crónicas, México, CONACULTA, 1990.*

Antonio Rubial García, La plaza, el palacio y el convento, México, CONACULTA, Sello Bermejo, 1998.*

__________________, Monjas, cortesanos y plebeyos: la vida cotidiana en la época de Sor Juana, México, Taurus, 2005.

__________________, (Coord.), La Iglesia en el México colonial, México, UNAM, BUAP, EyC, 2014.

Bernardo de Balbuena, La grandeza mexicana, México, Porrúa, 2001.

Francisco Cervantes de Salazar, México en 1554, México, Porrúa, 1991.

Manuel Carrera Stampa, Los gremios mexicanos: la organización gremial en Nueva España. 1521-1861, México, EDIAPSA, 1954.*

*Estos libros se pueden consultar preferentemente en bibliotecas, ya que son algo difíciles de conseguir.

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